Hogar de Alabanza

"Ven Espíritu Santo."
Situación
Hacer el bien y extender el Evangelio no libra de dificultades, al contrario, puede aumentarlas.
La Palabra
Segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios 11. ¿Que son siervos de Cristo? Voy a decir un disparate: mucho más yo. Más en fatigas, más en cárceles; muchísimo más en palizas y, frecuentemente, en peligros de muerte. De los judíos he recibido cinco veces los cuarenta azotes menos uno; tres veces he sido azotado con varas, una vez he sido lapidado, tres veces he naufragado y pasé una noche y un día en alta mar. Cuántos viajes a pie, con peligros de ríos, peligros de bandoleros, peligros de los de mi nación, peligros de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en despoblado, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos, trabajo y agobio, sin dormir muchas veces, con hambre y sed, a menudo sin comer, con frío y sin ropa. Y aparte todo lo demás, la carga de cada día: la preocupación por todas las iglesias. ¿Quién enferma sin que yo enferme? ¿Quién tropieza sin que yo me encienda? Si hay que gloriarse, me gloriaré de lo que muestra mi debilidad. El Dios y Padre del Señor Jesús —bendito sea por siempre— sabe que no miento. En Damasco, el gobernador del rey Aretas montó una guardia en la ciudad para prenderme; metido en un costal, me descolgaron muralla abajo por una ventana, y así escapé de sus manos.
(2Co 11:23-33)
Plegaria
Te alabo Cristo por cada sufrimiento que he vivido por tí. Te alabo en mis fatigas. Con cada exclusión, crítica, peligro, ansiedad, desvelo, necesidad, preocupación, enfermedad, tropiezo, impedimento, persecución, acusación. Te alabo por tu presencia. De todo peligro me libras. En toda enfermedad me sanas. Ante cualquier dificultad me levantas. Contra toda insidia me defiendes. Por todo trance paso libre. Porque tu vas conmigo, tu vara y tu cayado me sosiegan. A tí la gloria por siempre. Te alabo por todas las personas que como Pablo han arriesgado su vida y su seguridad por traernos el Evangelio. Defiéndeles cuando son encarcelados, perseguidos, torturados. Protégeles de peligros de muerte, de castigos injustos, de azotes, varas, lapidaciones, naufragios, robos. Fortaléceles en sus viajes, en sus noches sin dormir, cuando no tienen qué comer, cuando están sin ropa, enfermos, abandonados, sólos, desamparados. Glorifícate en sus vidas.
Signo
Hacemos un recuento de dificultades que hemos atravesado. Enfermedades, robos, traiciones, abandonos, heridas, rechazos, multas, accidentes, pérdidas... Ponemos alguna cita médica pasada o presente en el altar de oración.
Reflexión
La diferencia entre un discípulo de Jesús y otra persona, no es el número de luchas que tiene que enfrentar en la vida. El discípulo puede incluso tener más contrariedades. Pero va acompañado y sostenido por el Espíritu de Cristo.
Bendición
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